lunes, 30 de diciembre de 2013

Raulito


Hágase en mi ser
la carne, el bálano,
el falo que me vuelve hostil
de mi naturaleza
y me entrona en un
nuevo cuerpo.

Quiero ser hombre
y que me digan Raulito.
Quiero que todos
los treinta de Diciembre
me hagan santo
por portar esta identidad.

Quiero al masculino
para entrar con relleno
y no estar siempre faltante.
Poder jugar en el mingitorio
a trazarte galaxias de orina
con este lápiz humano.

Quiero que me hables
llorando y que me chupe
dos huevos.
Quiero que me cuentes
tu día y no pueda dejar de
ver en la tv alguna peliculita
de Stallone engrasado.

Quiero ser tan básico y 
y tan banal 
al desear  inflarme en
un gimnasio de hedonismos
donde los mortales
fingen ser dioses. 

Quiero irme a la mierda,
luego de discutir con vos,
y que me importe 
tres carajos todo.
Sí, hasta quiero verte
ridícula en esa postura.

Quiero ser tan práctico
y desinteresado.
Poder decirle a todo:
-como vos quieras.
Sí, así como suena,
con esa falta de sentido.

Quiero tantearme el bulto,
mandarme mano y olerla.
Quiero que mi única preocupación sea:
-nos falta uno para el partido de hoy.

Quiero tener más de diez
formas culinarias de llamar a mi amigo:
pepino, morcilla, banana,
toronja, cogote de pavo, 
canelón, guatón con leche,
salchicha, batata, cucurucho,
puñal de carne.


Quiero que mis mandamientos sean:
el fulbito, ponerla,
los pibes, el bife de chorizo,
los culos, Perfumo,
la cancha, el Fernet,
la chevy y Candela.

¡Quiero vivir en un mundo más simplista!







sábado, 30 de noviembre de 2013

Masticarte

Ponga play y comience la lectura



Voy en busca de un deseo,
a encontrarte entre las lentitudes
que Ruth Etting nos concede
en la paciencia de su música.
Voy a tropezarte entre mis dientes,
justo ahora que elijo cambiarte el tiempo verbal.

Estas invadiendo 
todos mis movimientos.
No logro disociar frecuencia de vida
cuando estás tan limítrofe
a mi lengua, tan próximo
y conurbano a mis labios.
Y te sostengo con mis manos,
te rompo todo lo que tenes encima.

Quiero zamparte ya adentro mío
y hacer de este acto algo alegórico.
Te hago desierto de embalaje,
ahí donde se ve 
la representación animal
que va planeando al suelo.

La magia que vuelve a proyectarse
en esta saliva pegajosa
que derrama baba hacia el
hemisferio norte de esta comisura.

Mis ojos que acompañan
el asombro de una manera
encantadora en ese instante
a punto de entrar,
a punto de abollar el tiempo
y la urmateria de mi cuerpo.

Te unto en mi saliva,
en la cavernosidad
de estas papilas gustativas
que te saborean cuando
te voy pujando hacia adentro.
Chorrea el elemento que
vamos creando al aplastar los phs.

Te saco de mi boca
y dejo que entres de nuevo.
Aprieto con mis dientes
uno de tus extremos,
mientras te doblo en el aire
hasta transformarte en tirabuzón.

Con esta nueva forma
no puedo dejar de chuparte,
de tragar todo ese néctar,
apacible de lo rojo.
Se siente tan tierno
y texturado en mi paladar.

Intento masticarte
aunque me cuesta triturarte 
y mandarte a los molares.
Sos más rico cuando venís así de duro.
Si te hubieses hecho el blando,
nada de esto hubiese sucedido.

Aparto la vista de lo poco
que queda de vos.
Busco el envoltorio que aún
permanece tirado a un
costado de mis ojotas.

Te leo tapando el dibujito
para que adivines:
Emiten luz química
para atraer a su pareja.
Algunas brillan continuamente,
otras titilan.
Las hembras no tienen alas. 
¿Qué es?

http://www.youtube.com/watch?v=Sz_zeJM-5-A

martes, 1 de octubre de 2013

Cisne

Los dioses polifónicos
están suicidándose.
Agonizan al
conocer la rapsodia
de todo lo que canto
cuando estoy
a punto de fenecer.

Expiro de la materia

para liberar
la carne,
la metáfora,
la mitología,
lo impoluto.

Lo siento,

es el temor,
el haraquiri a punto de ser,
el puñal en el centro
de todas las estrellas
reventando la piel,
consumiendo mi aliento.

El miedo,

acerca el instante
donde mis alas
se harán de plástico
y las aguas devorarán
el refugio de los ángeles.

Porque los instantes

me disipan
volviéndome musa.
Me enfrío en 
el máximo esplendor.
Cargo con un envase
que solo apresa 
lo imperecedero.

Solo quiero desprenderme

de toda sustancia y quebrar del cielo
la ondulación, la curvatura,
la ínfima convexidad
de mi cuello, para desfallecer
y teñir la tierra de plumas.

El hermoso miedo

de saber que sucumbiré
me transforma en dios.
Es en ese mismo momento
donde la tierra
se transforma en aire.

Buscamos el mismo

fin del arco iris.
Dondequiera que vaya.









jueves, 12 de septiembre de 2013

a todo lo Tano que habita en mi

Somos embalajes, 
la performance eterna del amor.
Porque con vos iría a 
comprar berenjenas
toda la vida y volvería para dispararte 
un ejercito de almohadones 
por los dientes.

Ay te los rompería toda la boca cuando
me deliras de esa forma.
Es que lo cabrón 
se filtra en el abolengo de la sangre,
nace desde la purga 
de todos mis genes tanos.

Porque hablo batiendo los brazos
y me encanta comer 
ravioles pero todavía
estoy lejos de pinchar
las pelotas que caen en mi jardín
de los niños que juegan fútbol de barrio.

Entendí que la vida
es una interpretación
y que somos hermosos grises
más que negros suculentos
o blancos blanditos.

-Shh... ¿te digo un secreto? 
Es más simple de lo que imaginamos.
Adoramos la idea de
complejizarlo todo
y nos encanta bailar debajo de la lluvia.

Voy a llenar la bañera de burbujas
y transformarlas en cuerpos reales
así las colmamos de sueños
y azúcar.

Te voy a amasar el alma
hasta que te salgan brazos
y seas libre sobre mi bandera 
verde, blanca y roja.
Voy a emborracharme con limoncello
hasta que hiervan los spaghetti.
Ya le entré al Vitel tonne.

sábado, 31 de agosto de 2013

Brutales maravillas

-¿Quieres una taza de té? Me dijo mientras le temblaban los ojos aturdidos en un eléctrico impás donde los segundos empezaban a concebir el deceso en ese brutal país de las maravillas. 
Como flotando encima de una cielo plástico accedí a sentarme en el extremo de esa mesa que se advertía en psicodélicas formas. Parecía que un ejército de vajillas había encontrado como única solución el armarse de un fuerte para preservarse de tanta demencia.
Solo la extremidad de su mano había quedado sosegada ante la invalidación de algunos signos vitales, el cuerpo se le movía como un acordeón que disparaba movimientos retraídos y alargados. Al verlo, el aire se me llenó de líneas que lo ocupaban y se aplastaban. Eso se veía como un perfecto juego sincronizado donde el aire y ese hombre llenaban y vaciaban su forma de una manera encantadora.
-Gracias, solo una taza de té. No sé si fue para acercarme a mi abuelo, el señor Smart, a su linaje y ritual inglés o porque mi boca empezaba a sentir una sed surrealista. El agua de la lengua huía hacia mis rodillas como un río que sigue su curso.
Se acercó a mi sacudiendo sus micro movimientos como una lluvia que cae furiosa contra el suelo. Me sentí algo incómoda, molesta, insegura. Sin abstraer las palabras, de una espontánea bocanada, le dije lo que hasta ese momento había devorado mis pensamientos -A mí no me gusta tratar con gente loca.
-Oh, eso no lo puedes evitar. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
Lo miré a los ojos que empezaban a resucitarse en una eufórica nota -¿Cómo sabes que yo estoy loca?
-Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí.
Sin querer estaba bebiendo otra taza de té mientras me disponía a contemplar el paisaje dentro de la escasa visión que forzaba entre teteras y platos de porcelana.
El acervo de sus átomos y esa ceremonia inoportuna volvían a mí como una cinta de película que finalizó un relato -¿Quién eres tú? me preguntó sin perderle el rastro a la pelusa que se había depositado en mi nariz.
-Ya no lo sé, señor, he cambiado tantas veces que ya no lo sé. Sé lo que es estar muerta, he sentido suficiente tristeza pero jamás creí que podía llegar a estar loca.

Algo me entraba por las orejas y me decía que debía confiar en la confusión, ya no entendía con exactitud cuál de los mundos era el real. Cuán lejos o cerca rozaba la interpretación a concebir las cosas como verdades. ¿Ese brutal país de las maravillas sería mi verdadero universo?






jueves, 15 de agosto de 2013

Te doy Murray


"Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo… No pierdas nunca esa sonrisa."
(Bill Murray, Lost in translation)

Sos mi deidad, mi gurú,

el plantón de mis emociones.
Sí, Murray sueño con el arribo
galopante de alguien que tenga
el poder de hacerme todo lo que vos
le haces a mis pensamientos.

Es que naturalmente me encantas,

me haces lo que nadie,
me haces reír mostrando los dientes.
Quiero jugar a trasvestirme con vos
dentro de una vida acuática.
Sos el excéntrico guía de mi océano hermético
encajado en un submarino.

Crearía una religión que tenga tu imagen
y seguro tendríamos tantos adeptos.
Mi vida es una situación paralela de tu existencia
porque hago hologramas de tu sonrisa
donde quiera que esté.

Ay sos el único que podría

sacarme todos los fantasmas
y hechizar un tiempo haciendo que lo lindo
dure una bocanada colosal de cielos.
No, mejor dicho, no hablaríamos de tiempo.

Quiero acostarme a tu lado en Tokio

y perderme una y otra vez
viendo estrellas de plástico en un cielo raso.
Te mordería esos labios casi perceptibles
hasta dejarlos churrasco.

Jugaría a maquillarte como una drag queen,

tengo todo para ponerte encima,
Bunny Breckinridge.
Quiero tu ocurrencia
para disfrazarnos de humanos
cuando la sociedad lo pida.

Te quiero porque sos el descenso de una curva emocional

de la existencia y el hombre sin personaje.
Sos el hiperrealista sentido de un
mundo sostenido de marmotas
que matan los días.
Sos las flores rotas de mis sueños,
lo único que no pienso dos veces.










miércoles, 7 de agosto de 2013

Máquina del tiempo

"Hay quienes se convierten en astros para hacernos sentir más cerca de nuestros pies"

Hay una bomba a punto de ser adentro de mi estado.
Tengo ganas de creer. De creer que mis ilusiones pueden estar sostenidas en un tren que atraviesa todos los campos que habitan en mis sueños.
Quiero sobrevivir a esta miseria emocional, bifurcar mis ojos y flotar sobre este corazón atardecido de azul.
Soy una semana de felicidad, la ilusión óptica mejor lograda.
Quiero escucharte llegar cuando el sol se inmola en el cielo, ahí donde los pájaros se parten con las nubes y se difumina el aire con algunos destellos de luz. Quiero mirarte durante un día entero, quiero reventar todo lo harto. Quiero que me regales teatro y que me improvises una escena de Calderón de la Barca. ¿En cuántos pasos estaré de vos? Volvé pero con un tono barítono en las cuerdas así no te confundo con nadie. Contagiame con tu risa, única, auténtica y genuina. Quiero fascinarme con cuerpos verdes para ridiculizar tanto rojo en mi respiración. Quiero volverte a abrazar para volver a encontrarme. Quiero que nuestras formas desencontradas se pierdan dentro de una máquina del tiempo y coincidamos en el mismo lugar. Quiero verte hacer malabares con tres limones en medio de aquel parque. Quiero saber que sos ese momento celeste en mi universo y volverlo mi sótano. Quiero que me saques el miedo y lo dejes pausado en un pocillo de té. Necesito acercarme a la hermosura de lo que alienta. Esta boca de naranja que se desorienta con el sabor salado impactado en mi plexo. Voy a soltar todas las ilusiones y hacer que duela lo menos posible. Quiero que me saques a bailar el espíritu y lo dejes colgado en una estrella. Mi cuerpo no para de temblar, estas cerca.



jueves, 1 de agosto de 2013

Galaxia

Hoy te declamaría hasta dejarme morir.
Sí, te partiría el aire con caballos de madera y me perdería renaciendo.
Te tomaría por la espalda de un susto y saldría corriendo por el verde hasta dejarme caer en el botánico de todo lo que se hace libre.
Jugaría a las escondidas hasta llegar a subordinar mi cuerpo entre todas las orquídeas.
Voy a enterrarme en la arena y a cavar un agujero hasta llegar a China. Voy a reptilarte entre el pasto con la piel llena de naranjos y hacerte sentir la niña que se fugó hace tiempo.
El sol con sus piernas de luz que nos toca la sustancia, la luna con sus brazos que nos envuelve de desconcierto.
Este carrousel que gira distorsionando con sus manos de pincel todo lo que envuelve y la demencia de hablarte en un galpón olvidado.
Qué ganas de sumergirme en una de tus historias y hacerme parte de ellas.
Subirme a un árbol para cortar las línea del cielo con los dedos y recitarte desde ahí todo este arte.
Tengo para prometerte París en primavera y una locura contaminada de cordialidad.
No hay más espera para soñar.
Soy el plural de todo lo que las flores marchitan en un jardín olvidado y el refugio de todos los colores muertos en tu ciudad.
Podríamos traspasar la galaxia en bicicleta y hacernos etéreos con mantos de estrellas en los ojos.
Somos el océano abrupto de una pupila llena de tinieblas.
El oráculo juega en el cíclico ombligo universal.
Se anuncia la tempestad.

viernes, 26 de julio de 2013

El Jardín de los cerezos

Luibov dice: “Déjame recordar”. El tema de “mezclar la memoria y el deseo”

Vamos, con los pies enalteciendo la tierra. Con ukeleles en los oídos quese hacen dioses de algunas sonrisas. Nos vamos conceptuando locos y niños para sobrevivir en este mundo de cerdos. Algo se interrumpe en el ayuntamiento cerebral invitándome a bailar un rato. Vamos,llenos de flores pero vamos en serio que la vida nos toca con sus manos de viento alterándonos. Me revierto en la sustancia de unas imágenes que se hacenconsecuencia de otras y me anticipan una película que deplora tus sueños. El sol se intercepta en el verde que se obscena debajo de mi cuerpo para hacermesentir en un breve cuento que te intensifico al oído. Te volteo con mis piernas abiertas que te encuentran debajo de concreciones frívolas. Abordamos cielos de fábulas para seguir creyendo en la trivialidad de las palabras. Así sesobrevive en ese jardín lleno de cerezos. Sentimos el declive libertino dehacerlo en la fugacidad de un tiempo que se resiste a ser ostentado. Respiramos el aire que está por explotar de nuestros pulmones para comprimirnos la cara demariposas mientras vemos a Varia, esperando entre sollozos, una declaración deamor que nunca llegará.
Vamos absorbiendo el arte en un puñado de noches, vamos a tragarnos aChejov y a todo lo que nos da ganas de llorar. Seguimos creando ilusiones plastificadas que pronto se verán en otra de tus poesías.
Evitamos la compasión de la humanidad portrascender en un camino descuartizado de amor desde egocentrismo, victimismo,desde la entrega, el silencio, la burla y la crueldad, desde el vuelo del almay el optimismo ensoñador. La miseria exige.
Mi cuerpo busca eternizarse en ese patio donde el sol agoniza todos los días, lejos, allí donde la oscuridad no puedeatraparme. En cada escena late la vida como si la estuviéramos observandobajo un microscopio y nos desperdiciamos en el infinito de ese edén quecerramos bajo nueve llaves.
Los lunáticos han invadido el asilo, aguardandoel éxtasis. Las moscas en el cielo, las bestias de la tierra, los peces enel mar, han perdido el mando. Romper con los sueños. Romper con los “alimentos celestes”. Soy la tragedia.

miércoles, 3 de julio de 2013

Rinocerontes

"En ocasiones veo rinocerontes"

Desubicaste el plano que coexiste entre absorciones y extraviaste un sistema que te atrapa en la oscuridad. Saliste y el pánico te dejó sola en un tren. Sin aire, con el fuego absorto de oxígeno y carente de sustancia, tu voz se fugó. No, no debías escucharla. Resurgiste, te rompiste los ojos de agua y sentiste la molestia insistente al dejarte tocar por el mar. La esquizofrenia te habitó en una mente llena de vacilaciones. Derramaste la sangre en cada intervalo derruido de piel. Corriste, sé muy bien que tu intención era olvidarme pero soy tu tendencia, soy tu única salvación. Sin mí no sabrías ni dónde ni cómo ni por qué ni cuándo.
Sabes que conmigo vivirías algo seguro, concretado, eficaz. No hay voces interiores que te confundan. Eso es parte de los efectos especiales que adora la humanidad. Todo se desarma al mirar. Ordena, acomoda, clasifica los pensamientos. No lo hagas, no mires hacia allí, el cielo solo puede inutilizarte más. Estas errada. Deja de equivocarte, ya es suficiente. Tuvimos bastante con eso. Basta. No sueñes más con las ganas de ser. Sos la engañada consecuencia de tus deliberaciones. No permitas, no me dejes cohesionar con las emociones que un maestro te profesa desde adentro. Lo mortuorio se instala en tus sistemas, refúgiate del terremoto. No dejes que sea tarde. Sos la estrella muerta que vemos desde la tierra.
No la escuches más, ve en busca de un deseo. Una niña que te aparece por el noveno latido del corazón te agarra el alma, la democratiza y la enfunde de aventuras. Jugamos a ser deidades, miramos cómo los hombres fuertes se cortan sus cabezas. La luz va volviéndose puntos de fuga y te hace sombra. Salgo al bosque a recorrerte, a olvidarte y estamos allí, protagonistas de una catástrofe. Nos inmola el aire que se infesta antes de tocarte la materia. Somos accidentes esperando suceder. Respira. 
Lo que no inhibe los huesos va dejando un refugio muerto de amor. Dejate encantar por elefantes. Somos el perfecto experimento de los sueños a punto de ser, siempre a punto. Somos una mujer hecha en China que intenta dejar la anatomía de una voz y hacernos eternas en sus repisas. Te vas disgregando progresivamente en la interacción de una mente que no responde a un cuerpo que grita fuera de un libro para encontrar a Wally. Integra.
Sos hermosa.

Para seguir el escrito lea 

Pequeño Tratado de Rinocerontología

viernes, 12 de abril de 2013

Criaturas

En escena, una mujer con la nariz sintética y unas pecas cargadas de plastidecor. Aparece y se ensambla en una cama de pulpo.
Un hombre de sustancia gélida, entra en el cuadro y comienza a acercarse a ella como si estuviese en movimiento continuo. Su presencia esta cargada con el estupor de un porte que lo hizo inmortal en Drácula. Sí, él flota sobre una cinta, puede vérsela debajo del vestuario. Él se dirige hacia ella envuelto en una capa color ébano que encierra algo mas negro que la oscuridad misma.
Un plan 9, les hiela la sangre. Creen que es la única salvación. Una raza de otro planeta, les aliena el pellejo.
Desde donde yacen los cuerpos pausados en putrefacción, algo va levantándose, una profusión de gente viva y muerta.
En la próxima escena un zombie al que le salen flores amarillas de la boca, ecualiza la respiración entrecortada con el ph de su saliva. No puede dejar de mirarla, ella lo hipnotiza.
Ella es una dark queen que, por el simple hecho de estar presente, le hace el amor al aire con su extravagante rudeza. Siempre le esta haciendo el amor, con los pies, con su espalda, con sus pechos que al estar vestidos se ven desnudos igual.
En primer plano, con el mentón levantado y la mirada oprimida en su cien, comienza a sacar la lengua mientras rasga su piel con el filo de sus uñas. La estulticia de sus manos eclosiona con una tarántula que amenaza con absorberlos.
Ellos corren por sus vidas pero él muere, no importa cualquiera puede reemplazarlo hasta Masón, el quiropráctico, y nadie lo notará.
Resucitan los muertos formando un escuadrón que los invasores de Marte inmolaron para valerse de fortalezas.
Delira el existencialismo humano, se llenan de pánico por el ataque espacial.
Una mujer colosal, fatídica, interrumpe la escena y empieza a revolear zombies para todos lados. El cielo se atesta con la alegoría de unos cerebros verdes.
Ella, la mujer colosal, es colorada, pálida, excéntrica, salvaje y casi lleva algo puesto. Se volvió gigante porque un monstruo, parecido a un gorila, la mordió y ahora ella solo quiere vengarse. Ataca a los que amenazan con pulverizar a los hombres, a demoler a aquellos que creen que el ser humano se transformó en un arma mortífera y eterna.
En el ataque, la mujer con las pecas, cae en las profundidades anegadas del lago negro.
Un muñeco, que hace de la criatura, es sostenido por ella para que parezca que la lleva entre sus brazos e intenta dramatizar una escena asfixiante. Pero se nota que es un muñeco.
El actor sustituto que ahora lleva la capa negra, se sumerge en lo recóndito de ese pantano para rescatarla.
Resulta que ella es la única mujer viva en la tierra. Todos, desmoralizados, corren a salvarla.
El mundo esta por acabar y los hombres, transigentes, le endosan el único lugar en el
cohete a Marte que salvará sus vidas.
Puede verse la maqueta que plastifica el suceso. Los hilos transparentes son captados
por la cámara y la nave vuela hacia la nada en un todo de delirio.
De fondo estalla una explosión de bajo presupuesto que fulmina con la tierra. La maqueta se prende fuego.
Concluye la imagen.
La película parece estar saldada con el rejunte de caramelos que los chinos dan de vuelto a falta de monedas.


¡Corten! grita Ed Wood.






En inspiración a la creatividad del Cine Clase b












miércoles, 3 de abril de 2013

Moon Safari

Corría para perderme
y te acerté tres veces
en el mismo camino
mientras te inmolabas en
una imagen anamorfosis.

Tu hipocresía que se distorsiona
a menos que se te mire
desde un ángulo determinado
o con un aparato especial
que se me rompió hace unos meses.

Todo el humanismo
de mi lengua lavando la tierra
que te barre la sangre de los ojos.
El agua acumulada en el corazón,
te cortó los pies.

Caminamos
en la incisiva desorbitación
de unos labios reventados de monstruos y
de espectros vagabundos habitantes de cerebros.

Gregorio que no deja de darle vueltas al asunto 
convirtiendo mi sonrisa en algo de plástico
que se moldea como él quiere.
El silbido de un sujeto que tiene un perro
en honor a un tal Roque.

Prolongo mis pasos
en el manifiesto monocromático de un cielo
que tarda en fusionarse con la tierra
porque ya no le apasiona tanto como el mar.

Los árboles que al verte revientan de humo
y se hacen materia de sueños
debajo de mis pies.
Cajas de música difíciles de apagar.
Lo que quizá me extinga.




miércoles, 20 de marzo de 2013

Haciendo el Amor con Dalí


El linaje paranoico  
de una locura imprecisa.
La suspensión de una ilusión
que disuelve todo mi universo
en un diente de león.
El tiempo abollado
sobre los pechos.
Mi cuerpo que se extiende en la cima
de pisos monocromáticos.
Te veo llegar a mi, a la distancia, 
con la geométrica en los pies
y la arena en las manos.
Me desnudo en triángulos
frente a la reminiscencia 
de unos ojos con brazos
que me desfiguran la piel.
Te rasgo la boca y se me caen del
alma unos rinocerontes,
detrás una galaxia de curvas perfectas.
Me abro en la ingravidez 
de una luna con piernas,
dejando entrar la totalidad de tu antimateria.
Sacándome narcisos de la lengua,
te recorro y te siento encima
con la fuerza de un puñado de elefantes, 
agudos, que nos pasan por arriba
cargando torres cónicas.
Me vampirizas con el surrealismo
que absorbe la realidad
en un papel secante.
Te haces consecuencia 
de un paisaje ecléctico.
Me masturbas toda la racionalidad
para hacerme creer en unicornios.
Hacemos sustancia de la onírica
y nos encanta jugar con eso
porque sabemos que ese amor
dura un intervalo de abstracción
que los maniquíes invisibles
no pueden sentir.
Eso nos parte los huesos,
haciendo que nuestros 
cerebros de pájaros
salgan a volar.
Me mordes el corazón
mientras una bailarina sin cara 
te arranca el oído.
Un colibrí tortura tu atención,
me dibujas en París 
mientras te vas
a plagiar algún sueño ajeno
que puedas contarle a Lorca. 

sábado, 9 de febrero de 2013

Crónica de los ojos borrados


Salió corriendo de todas las dimensiones que le pateaban las antologías al carajo de una vida paradójica que se llenaba de ficciones para no reventar. Lo vi en mucho de mis personajes, la diferencia es que él sabía que esa monotonía estaba a punto de ensordecer. Fue lindo verlo caer en esa dirección, pensaba. Se sintió hasta placentero proceder con la mirada al que resultaría el fin de su humanidad. Mientras lo miraba, jugaba a ponerse espiritualidades en un discurso repetido. Tal vez estaba convenciéndose así mismo para no caer en la culpa que llegó a imponerle un curso de catequesis que hizo cuando tenía 10 años. Pero no pudo evitar desplomarse de rodillas en esa vereda rasposa. Una muerte más, la última. Cayó al suelo, destiñendo el cielo de pájaros y aterrizando en el asfalto. Como latigazos, sus vértebras fueron rayando el aire, rompiéndolo de materia que se movía en cámara lenta. Ahora imaginen que en la escena se oye un violín de fondo y un piano desprolijo. Le agobiaba esa idea que nunca quiso querer, esa idea que lo había llevado a un ansiado abismo.Todo sucedió en esa calle que todavía transita dentro de su cabeza y, siendo la narradora, dudo que pueda olvidar en algún momento. Se encontraba en Anatole France al 987 sobre un cemento sediento de agua que contaba historias pasadas de gente que alguna vez tuvo un gato negro, un jilguero muerto por ese gato y un vino en la heladera. El cuerpo le pesaba de suspiros rezagados por el viento que cortejaba lo ocurrido y se hacia cómplice de alguna manera. Estaba empezando a hundirse en un purgatorio, aborreciendo la fotografía de volver a tener sus manos en el ínfimo recuerdo. Asco fue lo que se le empezó a derramar hasta las rodillas. Queriendo arruinarse la materialidad del alma, intentó salir corriendo de la escena del crimen. Esa liberación que sintió fuera del cuerpo, parecía aniquilar todos los cosmos y todas esas ideas teológicas de eternidad.
Sus manos, el detalle que olvidó borrar de él, el sabor a sangre latiéndole en la lengua y la exquisita bronca de saber que iba a ser imposible desgarrarlo de su boca. Sabía que ni el tiempo, ni la brújula que todo lo crea haciéndolos incorpóreos, iban a poder salvarlo. Sabía que ese era el fin. Anatole France, se repetía una y otra vez dándole una cansada vuelta a su cabeza. Esa calle que parecía haber salido de la nada, volcó sobre sus ojos el alucinógeno poder de lo real. Caminó, a una velocidad que solo lo hace la gente que quiere pasar desapercibida. Vigiló, miró con sosiego a su alrededor para no dejar ningún testigo presente. No pudo avanzar, le era exageradamente difícil poder moverse ya que estaba empezando a desaparecer. Los ojos se le ahorcaron, se le cerraron despacio, se le borraron de la cara y en 1, 2, 3 cayó por completo expirando todo rastro de vida en su carne. Era premeditado este final,era de esperarse que él ya no pudiese seguir vivo porque su condición de ser lo había matado.
A las 14:23 Hs. una señora de unos 73 años pasó por Anatalo France al 900 y lo encontró yaciendo en la calle. Dio un sobresalto silencioso al encontrarlo muerto para reservar la maravillosa escena que estaba aconteciendo. Ada Bermejo, era el nombre de esta mujer. Al menos era el nombre que pude ver en su uniforme de trabajo. Un uniforme que debía usar en una farmacia rítmica que recibía a sujetos llenos de placebos en sus recetas médicas. Sintió la necesidad de ver el cadáver, cuando se acercó a él se le habían expirado los ojos, literalmente se le habían borrado los ojos. Vio en sus manos un papel arrugado, lo tomó y empezó a leerlo pensándolo en voz alta, al menos eso hizo que terminara diciéndolo en voz alta. "Fui y soy mi asesino, la parte creadora de tristeza. Soy lo que usted descubrió al iniciar el cuento, ese mismo hombre que maté”