sábado, 13 de septiembre de 2014

Santa Juana


Patio, baldes,
sarro y cumbia
sinfonía pura de ese
jardín caliente.
El pomelo chorreándose
desde los dientes hasta
los entreverados de
sus lunares
que anticipan
esa tan voluble entrega.
La lengua y ese rastro
caracol sobre
todo lo convexo
que lleva adelante.
El ácido bebido
en los laterales de la lengua
hasta los pies.
Alzado por el cuello,
el vestido que se desplaza
de sur a norte,
mientras le haces el amor
evaporando
a Sirio y Pollux.
Sobre la mesa,
unas frutillas consumidas
hasta la fealdad
 y el vino
a un cuarto de acabar
igual que ella.
Todo casi a punto de caer.
La respiración histérica,
mezclando
la saliva cítrica
con veintiocho primaveras.
Hasta arriba
de la montaña
y abajo unas tantas veces.
Ay caramba todo
el jugo se escurrió
en el capricho de sus ojos.
Volvió a sentarse,
bebió de la botella
y del pico,
se puso a leer
una revista gastada
del año pasado
y sacó de la
parrilla tambor
un choripan que
degustó como
si se comiera un
pedazo de cielo.
Ella es santa,
groncha, bella
y puta.