lunes, 30 de diciembre de 2013

Raulito


Hágase en mi ser
la carne, el bálano,
el falo que me vuelve hostil
de mi naturaleza
y me entrona en un
nuevo cuerpo.

Quiero ser hombre
y que me digan Raulito.
Quiero que todos
los treinta de Diciembre
me hagan santo
por portar esta identidad.

Quiero al masculino
para entrar con relleno
y no estar siempre faltante.
Poder jugar en el mingitorio
a trazarte galaxias de orina
con este lápiz humano.

Quiero que me hables
llorando y que me chupe
dos huevos.
Quiero que me cuentes
tu día y no pueda dejar de
ver en la tv alguna peliculita
de Stallone engrasado.

Quiero ser tan básico y 
y tan banal 
al desear  inflarme en
un gimnasio de hedonismos
donde los mortales
fingen ser dioses. 

Quiero irme a la mierda,
luego de discutir con vos,
y que me importe 
tres carajos todo.
Sí, hasta quiero verte
ridícula en esa postura.

Quiero ser tan práctico
y desinteresado.
Poder decirle a todo:
-como vos quieras.
Sí, así como suena,
con esa falta de sentido.

Quiero tantearme el bulto,
mandarme mano y olerla.
Quiero que mi única preocupación sea:
-nos falta uno para el partido de hoy.

Quiero tener más de diez
formas culinarias de llamar a mi amigo:
pepino, morcilla, banana,
toronja, cogote de pavo, 
canelón, guatón con leche,
salchicha, batata, cucurucho,
puñal de carne.


Quiero que mis mandamientos sean:
el fulbito, ponerla,
los pibes, el bife de chorizo,
los culos, Perfumo,
la cancha, el Fernet,
la chevy y Candela.

¡Quiero vivir en un mundo más simplista!