viernes, 10 de agosto de 2012

9

Delírame en corazones de pájaros,
a las siete de la tarde cuando todo
se llene de efectos especiales
y las estrellas se traguen tu oscuro.
Delírame cuando todos pierdan las ganas de amor.
Delírame cuando el silencio moleste
y tengamos que crear ángeles salvajes
para llenarnos la lengua de peces.
Delírame de una bocanada a los pies de dioses materiales,
en lo mundano de todo lo brillante.
Delírame en lo impermeable de las palabras,
mientras peleemos con la eternidad
para hacerla durar un breve instante.
Delírame en el grito de señoras con pelo rojo,
y en tazas color naranja.
Delírame cuando las mariposas te muestren su boca
y hazme materia cuando veas areneros.
Delírame de locura por ser mágicos y reales,
por correr suspendidos en el aire y devastar
abismos con espadas de terciopelo.
Delírame cuando veas a un perro mordiéndose la cola
y algún personaje mítico te inspire imágenes por los ojos.
Delírame todas las ficciones por el cuerpo,
llévame sobre ese par de alas
y hazme de plástico para amarme por siempre.