viernes, 24 de enero de 2014

Otra poesía para reaccionar

Este es otro de esos escritos
que intentan reaccionar, evocar,
avivar, provocar, inquietar,
corromper y resurgir.
Si ya leíste algo parecido,
déjalo pasar.


Despertate, protesta.
Salí y patea todas las puertas
al carajo, golpea todo eso
que nunca pudiste confrontar.
Ve en busca de un deseo,
dibuja y recorta de ese
simulcop a una niña que tiene tus ojos,
esa que hoy se impregnó
en un cuerpo de mujer quieta
para transpirarte con el agua
de la tormenta.

Arrancá de ese fuego la voz
y gritá, putea,
transformate en miles de personajes
pero transformate.
Dejá de justificar que sos así,
la negación se vuelve
un mandato que escarba
muy adentro
hasta pudrirse en una idea.
Si no hay movimiento
se detiene, muere hasta ulcerarse.

Necesito hacer parte lo que oscurece,
para encontrarte haciéndole el amor a la lluvia
mientras danzas en las tinieblas.
En tus manos hay vasos que aprisionan mares,
adentro está rompiéndose el universo
y, aunque te cortes la piel, no lo haces presente.
Esa idea impresionista de lastimarte,
te sacude y sonreís al desangrar mientras 
la música intenta salvar unas alas de mariposa
desgajadas a punto de agotarse.

Sos la promiscuidad de la contradicción,
el fanático, impetuoso, vehemente elemento
del sistema que aleja las realidades.
Desdibujando grises,
te quedas sin aire
intentando llenar todo de lucesitas
de bajo presupuesto.
No elijo más verte a través de la pantalla.

Reconozcamos el amor como
algo expansivo.
Respira, respira, respira.
Hagamos la revolución de los ojos,
veámonos sin estar pendiente de nada más,
seamos observadores 
de la luna, el mar, los arco iris y tu espalda.
Volvámonos parte del mundo
porque el mundo nos necesita.