viernes, 12 de abril de 2013

Criaturas

En escena, una mujer con la nariz sintética y unas pecas cargadas de plastidecor. Aparece y se ensambla en una cama de pulpo.
Un hombre de sustancia gélida, entra en el cuadro y comienza a acercarse a ella como si estuviese en movimiento continuo. Su presencia esta cargada con el estupor de un porte que lo hizo inmortal en Drácula. Sí, él flota sobre una cinta, puede vérsela debajo del vestuario. Él se dirige hacia ella envuelto en una capa color ébano que encierra algo mas negro que la oscuridad misma.
Un plan 9, les hiela la sangre. Creen que es la única salvación. Una raza de otro planeta, les aliena el pellejo.
Desde donde yacen los cuerpos pausados en putrefacción, algo va levantándose, una profusión de gente viva y muerta.
En la próxima escena un zombie al que le salen flores amarillas de la boca, ecualiza la respiración entrecortada con el ph de su saliva. No puede dejar de mirarla, ella lo hipnotiza.
Ella es una dark queen que, por el simple hecho de estar presente, le hace el amor al aire con su extravagante rudeza. Siempre le esta haciendo el amor, con los pies, con su espalda, con sus pechos que al estar vestidos se ven desnudos igual.
En primer plano, con el mentón levantado y la mirada oprimida en su cien, comienza a sacar la lengua mientras rasga su piel con el filo de sus uñas. La estulticia de sus manos eclosiona con una tarántula que amenaza con absorberlos.
Ellos corren por sus vidas pero él muere, no importa cualquiera puede reemplazarlo hasta Masón, el quiropráctico, y nadie lo notará.
Resucitan los muertos formando un escuadrón que los invasores de Marte inmolaron para valerse de fortalezas.
Delira el existencialismo humano, se llenan de pánico por el ataque espacial.
Una mujer colosal, fatídica, interrumpe la escena y empieza a revolear zombies para todos lados. El cielo se atesta con la alegoría de unos cerebros verdes.
Ella, la mujer colosal, es colorada, pálida, excéntrica, salvaje y casi lleva algo puesto. Se volvió gigante porque un monstruo, parecido a un gorila, la mordió y ahora ella solo quiere vengarse. Ataca a los que amenazan con pulverizar a los hombres, a demoler a aquellos que creen que el ser humano se transformó en un arma mortífera y eterna.
En el ataque, la mujer con las pecas, cae en las profundidades anegadas del lago negro.
Un muñeco, que hace de la criatura, es sostenido por ella para que parezca que la lleva entre sus brazos e intenta dramatizar una escena asfixiante. Pero se nota que es un muñeco.
El actor sustituto que ahora lleva la capa negra, se sumerge en lo recóndito de ese pantano para rescatarla.
Resulta que ella es la única mujer viva en la tierra. Todos, desmoralizados, corren a salvarla.
El mundo esta por acabar y los hombres, transigentes, le endosan el único lugar en el
cohete a Marte que salvará sus vidas.
Puede verse la maqueta que plastifica el suceso. Los hilos transparentes son captados
por la cámara y la nave vuela hacia la nada en un todo de delirio.
De fondo estalla una explosión de bajo presupuesto que fulmina con la tierra. La maqueta se prende fuego.
Concluye la imagen.
La película parece estar saldada con el rejunte de caramelos que los chinos dan de vuelto a falta de monedas.


¡Corten! grita Ed Wood.






En inspiración a la creatividad del Cine Clase b












miércoles, 3 de abril de 2013

Moon Safari

Corría para perderme
y te acerté tres veces
en el mismo camino
mientras te inmolabas en
una imagen anamorfosis.

Tu hipocresía que se distorsiona
a menos que se te mire
desde un ángulo determinado
o con un aparato especial
que se me rompió hace unos meses.

Todo el humanismo
de mi lengua lavando la tierra
que te barre la sangre de los ojos.
El agua acumulada en el corazón,
te cortó los pies.

Caminamos
en la incisiva desorbitación
de unos labios reventados de monstruos y
de espectros vagabundos habitantes de cerebros.

Gregorio que no deja de darle vueltas al asunto 
convirtiendo mi sonrisa en algo de plástico
que se moldea como él quiere.
El silbido de un sujeto que tiene un perro
en honor a un tal Roque.

Prolongo mis pasos
en el manifiesto monocromático de un cielo
que tarda en fusionarse con la tierra
porque ya no le apasiona tanto como el mar.

Los árboles que al verte revientan de humo
y se hacen materia de sueños
debajo de mis pies.
Cajas de música difíciles de apagar.
Lo que quizá me extinga.