jueves, 7 de abril de 2016

El despertar del olvido

¿Dónde estás?
Fui a buscarte y no te hallé.
Fui a buscarte en casa de
Nico, Jacinto y Andrés.

Viviste libre,
nunca pediste permiso
para hacerte piel
en el siniestro plan
de un asterisco.

Me abrazaste entera
con tus hilos
y te volviste poesía
dentro de las piernas
cada vez que te necesité.

Fuiste la precursora
del "come trapo".
Te la dabas de
libre, atrevida, loca
y vos y yo siempre supimos
que te cabe ser bien crota.

Te ponías tan loquita
cuando bajabas por las
rodillas para escurrirte
con tanta facilidad
en la hora feliz de los mares
debajo del colchón.

La puta madre,
vos sí que te la jugaste
entera en la cancha.
Fuiste el paraíso
tropical de las polleras
livianas y el viento
arremolinado.

Regresa para abrazame
en la cumbia.
Te fugaste en la
redención de esta
cueva de bella mar
y me dejaste en bolas.
Figurativamente en bolas.

Volvé a la calesita,
a juntarte con mis broches,
a secarte con el aire
caliente del horno,
a colgarte en la canilla,
a perderte en orgías de ropas.

Tanga, que tu cuerpo
desgastado no te haga
sentir ni trapo, ni paño,
ni nada.

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